Los estudiantes que se forman en las escuelas especializadas deben prepararse en actividades variadas: técnicas de interpretación, fundamentos de la voz, historia del teatro, expresión corporal, técnicas audiovisuales o la gestión de proyectos teatrales. Los contenidos de estas materias tienen una finalidad evidente: la formación de los futuros actores.

En este sentido no hay que olvidar que un actor debe recitar, bailar, mover su cuerpo adecuadamente y, en pocas palabras, comunicarse con el público. Por otra parte, hay que tener muy presente que para un escenario tenga vida es necesario la asistencia de espectadores, para lo cual es preciso una estrategia de gestión.

El mundo de las Artes escénicas engloba, por lo tanto, tres elementos relacionados: la formación de los intérpretes, la escenografía como marco de referencia y el negocio del espectáculo.

Un actor en el escenario es un intermediario entre un creador (por ejemplo, un autor teatral) y el público asistente a una obra. Así, el actor se convierte en un intérprete que, orientado y guiado por un director, intenta comunicar en un escenario ideas y emociones a los espectadores.

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